Mi primer contacto con el afrofeminismo

El concepto de afrofeminismo es bastante nuevo para mí y mis conocimientos sobre el mismo bastante reducidos, pero después de la experiencia del sábado pasado, he decidido escribir sobre ello, sobre mi experiencia en un ambiente afrofeminista por primera vez y las conclusiones a las que he llegado hasta el momento.

El sábado pasado tuve la oportunidad de asistir a una reunión organizada por el colectivo afrofeminista francés MWASI. Una ocasión para compartir y debatir sobre problemas que afectan a mujeres afrodescendientes.

El debate comenzó con las chicas compartiendo sus experiencias como mujeres negras en un país predominantemente blanco. Los testimonios eran cuanto menos interesantes. Algunas comentaban que no se habían dado cuenta del peso de su color de piel hasta que empezaron la universidad, muchas de ellas para estudiar ciencias políticas. Hacían hincapié en lo difícil que es ser la única negra entre tanta gente blanca y rica, porque no es tan solo el hecho de ser mujer y negra, si no de ser mujer negra y pobre, dos conceptos que muchas veces parecen ir de la mano en Occidente. Algunas habían vivido el racismo más directo posible, mientras que otras habían vivido ese racismo sutil que podemos optar por ignorar si nos lo proponemos. Sin embargo, todas coincidían en que, en algún momento de sus vidas, se habían sentido infravaloradas por ser mujer, mujer y encima negra.

La diversidad de opiniones en cuanto al concepto de afrofeminismo en sí marcó el debate. Una abogada compartía que aún era un poco escéptica, ya que consideraba que el afrofeminismo excluía, acentuaba las diferencias, en lugar de promover la unión. Otras reivindicaban su importancia y hacían hincapié en la exclusión de las mujeres negras en la sociedad occidental y en el mismo feminismo. Un feminismo que consideran ineficaz, que no las escucha y que no las tiene en cuenta.

Los testimonios eran apasionantes. Escuchar a mujeres hablar sobre negritud fue cuanto menos revelador. La zona geográfica, los orígenes, el nivel social, todos estos conceptos tenían un impacto importante en como cada una de estas mujeres se sentía respecto a su raza y su condición de mujer. El debate se caracterizó por su fluidez. Yo escuchaba muy atenta y sonreía cada vez que me sentía identificada con alguna experiencia de las chicas. Me resultó particularmente interesante el testimonio de una de ellas, fruto del mestizaje, sobre los problemas que había tenido a la hora de formarse una identidad propia.  Se abordaron numerosos temas como: negritud y precariedad, las relaciones interraciales, las enfermedades mentales en la comunidad negra, las enfermedades sexuales y el estigma que las acompaña, la invisibilidad de la raza negra en la medicina, etc. Algunos de estos temas me resultan extremadamente interesantes y espero abordarlos en un futuro.

 

El afrofeminismo:

El afrofeminismo es una vertiente del feminismo que denuncia una sociedad occidental, capitalista y patriarcal, sí, pero también de supremacía blanca, un aspecto de nuestra sociedad que ellas consideran fundamental para la comprensión del movimiento afrofeminista.

La importancia de esta vertiente se justifica en la invisibilidad de la mujer negra en el feminismo “mainstream” como muchas lo califican, o feminismo occidental, un feminismo que no se adapta a nosotras, a nuestros problemas específicos, borrándonos así completamente del movimiento.

El afrofeminismo busca arrojar luz a los problemas específicos de las mujeres negras. La sexualización extrema de nuestros cuerpos, la falta de representación en los medios de comunicación, la imposición de cánones de belleza imposibles de alcanzar, entre muchos otros. La interseccionalidad juega un papel muy importante en el afrofeminismo puesto que las mujeres negras sufrimos discriminación por ser mujeres, pero no podemos olvidar la discriminación ligada a nuestro color de piel, y la conexión que existe entre negritud y pobreza en nuestra sociedad. Estos diferentes niveles de discriminación coexisten los unos con los otros, y si no los tenemos en cuenta, el feminismo no consigue responder a muchos de los problemas a los que, como mujeres negras, debemos enfrentarnos a diario.

“Hasta que el león aprenda a escribir, todas las historias glorificarán al cazador” Proverbio africano.

Este proverbio ejemplifica a la percepción el enfoque de muchas afrofeministas. La liberación, la emancipación y la determinación de las mujeres negras deben ser llevados a cabo por nosotras. No es de extrañar que este enfoque sea popular, teniendo en cuenta que el anticolonialismo y el antiimperialismo tienen mucha influencia en el movimiento. Nuestra historia la debemos de contar nosotras, la lucha la tenemos que llevar a cabo nosotras, no debemos dejar que occidente cuente nuestra historia, no podemos ser invisibles en nuestra propia causa. Todas estas afirmaciones toman bastante peso cuando recordamos de qué manera la historia nos ha infantilizado, como nunca se nos ha tenido en cuenta, ni siquiera en lo que nos concierne.

Sin embargo, pese a que comprendo el concepto detrás del afrofeminismo, considero que la forma de transmitir el mensaje a veces no es la más adecuada, o cuanto menos, la más eficaz. En el evento al que asistí el pasado sábado, se especificaba claramente que la asistencia se reducía a mujeres negras o mulatas, es decir a afrodescendientes. Repito, entiendo la idea de “nuestra lucha, nuestra voz” pero creo que es importante que la gente se familiarice con el concepto de afrofeminismo, no como una vertiente que excluye y reduce, sino como una vertiente que se centra en las particularidades, en la interseccionalidad. Cuando no permitimos que otros colectivos nos escuchen y puedan aprender sobre la causa, parte del esfuerzo es en vano. Me habría encantado que mi pareja hubiese escuchado a estas mujeres hablar, compartir sus experiencias, sus miedos, sus esperanzas; entender el papel de las mujeres negras en nuestra sociedad, ponerse en nuestra piel. También me habría encantado que mis amigas blancas pudiesen acudir a un evento de este tipo y que tuviesen la oportunidad de escuchar, la oportunidad de aprender sobre una visión del feminismo diferente, nueva, totalmente ajena y completamente válida.

Este evento fue cuanto menos interesante, mi primer acercamiento al afrofeminismo. Siempre es un placer estar rodeada de mujeres negras de diferente perfil, pero todas con inquietudes y con ganas de compartir su visión. Este evento fue quizás para muchas una oportunidad de compartir experiencias, proyectos y esperanzas en un ambiente seguro y cómodo.

Espero que en próximos eventos se abran las puertas del afrofeminismo y se pueda debatir sobre esta vertiente, arrojando de esta manera luz a un problema que había permanecido en la sombra hasta ahora.

 

 

MWASI: http://mwasicollectif.com

Antoinette, una de las creadoras de la revista afrofeminas, organiza talleres sobre feminismos negros y la asistencia no está limitada a mujeres afrodescendientes.

 

 

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